Otoño voyerista que visita la ciudad hundida en el humo
Otoño voyerista que visita la ciudad hundida en el humo y le exige a los árboles que se desvistan
Extasiado, con ojos de fanático, un hilo de baba le cae por la boca entreabierta
Niebla de la mañana emana de sus narices
La agitada mano derecha desordena las nubes
Jadea rocío sobre el pasto
¿Cómo prevalecerían frente a él los árboles?
La libido propia de toda la creación sumada al lascivo mandato perentorio
Los pone inexorablemente en el proceso de desvestirse
Cínicamente enrojecidos y semidesnudos los liquidámbares, depositando su oro vano en el pavimento los Ginkgos
Informo que el romadizo del muy pervertido cubrió esta mañana el asfalto infestado de cucarachas metálicas de Avenida Colón
Solamente se restaron de la orgía las palmeras de la Kennedy
Sospechamos que en ellas se reencarnan los grandes dictadores y asesinos
Augustamente una de ellas sopla un auto y más de alguna vez logra deshacerse de otro opositor
Teiller fue un poeta de grandes valores: ‘siempre es bueno pedir penúltimos pipeños’
(Qué más quisiera yo que cobijar mi alma en una alta caña de pipeño)
Ayer en una de sus páginas me notificó que la Ciudad es un accidente que no prevalecerá frente a los árboles
Pero el pudor de algunos árboles no prevalecerá frente al Otoño
Extasiado, con ojos de fanático, un hilo de baba le cae por la boca entreabierta
Niebla de la mañana emana de sus narices
La agitada mano derecha desordena las nubes
Jadea rocío sobre el pasto
¿Cómo prevalecerían frente a él los árboles?
La libido propia de toda la creación sumada al lascivo mandato perentorio
Los pone inexorablemente en el proceso de desvestirse
Cínicamente enrojecidos y semidesnudos los liquidámbares, depositando su oro vano en el pavimento los Ginkgos
Informo que el romadizo del muy pervertido cubrió esta mañana el asfalto infestado de cucarachas metálicas de Avenida Colón
Solamente se restaron de la orgía las palmeras de la Kennedy
Sospechamos que en ellas se reencarnan los grandes dictadores y asesinos
Augustamente una de ellas sopla un auto y más de alguna vez logra deshacerse de otro opositor
Teiller fue un poeta de grandes valores: ‘siempre es bueno pedir penúltimos pipeños’
(Qué más quisiera yo que cobijar mi alma en una alta caña de pipeño)
Ayer en una de sus páginas me notificó que la Ciudad es un accidente que no prevalecerá frente a los árboles
Pero el pudor de algunos árboles no prevalecerá frente al Otoño












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